martes, 29 de septiembre de 2009

DERECHO A RÉPLICA

Me detuve frente al deslucido ventanal de vidrios repartidos
y no pude neutralizar la bronca
Rumiando de dolor al perderte, recorrí hechizada
las manchas de humedad en la fachada de cemento
Presumí con rabia inexcrutable conocer su cosecha divorciada
Entristecí
Más senil vislumbré a los míos, el andamio, el malvón,
mis lentejas con arroz.
Quise volver a los cuentos de la infancia
De espaldas, me desintegré en la vereda
Nadie lo advirtió:
era la casa de mis padres y
nunca les dije cuánto los quería.

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