San Viernes en los tejados haciendo el amor sin estar enamorado.
San Viernes bajo un paraguas mojado, sabor a beso lleno de fruta.
San Viernes desde una pared sin frontera, matándonos suavemente.
San Viernes entre la mujer de vestido rojo y la princesa enamorada, bailando a la luz de la luna.
San Viernes según San Joaquín, dueño de un corazón tan cinco estrellas.
San Viernes con fantasmas en los pies, condenado a renacer en cada intento.
San Viernes ante la única flor de los narradores de historias, feliz de no hacer las cosas como hay que hacerlas.
San Viernes de noche sin propósito fijo, entre destellos de champaña y jardines de azucenas.
San Viernes tras ese detalle que nos devuelve al cielo de los cuartos.
San Viernes no claudica. Solo va donde la música lo lleve.
Silvia Marcela López para el programa de radio San Viernes los viernes de 18 a 20 horas por la 91.9 FM Comodoro Rivadavia
sábado, 2 de octubre de 2010
EL INDULTO DE LA NÁUSEA
En el borde desbordado de la náusea
menosprecian mis venas la esperanza
Expulsada de su sitio, sacudida,
quema agria su dolor la malparida.
Desde el cráter hilvanando su desgracia
Sobre el piso liquidada la substancia
Otra vez, repugnancia de mambrana,
indigesta, insolente y obstinada.
Lo que viene infectado por la fuente
los olores, los resquicios, las enzimas,
y el verdugo exudando el excremento
más acá del indulto diferido.
Silvia Marcela López
menosprecian mis venas la esperanza
Expulsada de su sitio, sacudida,
quema agria su dolor la malparida.
Desde el cráter hilvanando su desgracia
Sobre el piso liquidada la substancia
Otra vez, repugnancia de mambrana,
indigesta, insolente y obstinada.
Lo que viene infectado por la fuente
los olores, los resquicios, las enzimas,
y el verdugo exudando el excremento
más acá del indulto diferido.
Silvia Marcela López
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