sábado, 2 de octubre de 2010

EL INDULTO DE LA NÁUSEA

En el borde desbordado de la náusea
menosprecian mis venas la esperanza
Expulsada de su sitio, sacudida,
quema agria su dolor la malparida.

Desde el cráter hilvanando su desgracia
Sobre el piso liquidada la substancia
Otra vez, repugnancia de mambrana,
indigesta, insolente y obstinada.

Lo que viene infectado por la fuente
los olores, los resquicios, las enzimas,
y el verdugo exudando el excremento
más acá del indulto diferido.

Silvia Marcela López

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